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CHRISTOPHORUS COLUMBUS Lost Paradises
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Referència: AVSA9850

  • Hespèrion XXI
  • a Capella Reial De Catalunya
  • Jordi Savall

El nostre passat no és només nostre. L’espai geogràfic que la nostra cultura ha ocupat al llarg dels segles ha inclòs al seu dedins gent diversa amb d’altres formes culturals i religioses com, en els temps de l’antiga Hespèria, la musulmana i la jueva. Però durant l’Edat Mitjana –que va ser, com l’actual, una època d’odis religiosos i d’incomprensió– el paradís de l’Hespèria de les “Tres Cultures” es va anar degradant, i tot i la intolerància i les crueltats, àrabs i jueus habitaven entre nosaltres, vivien com nosaltres, eren nosaltres. A finals del segle XV, després de la conquesta de Granada, foren expulsats o convertits per decret, i la seva marxa significà la fi d’una època, la pèrdua d’un paradís possible: els textos ho denuncien, les músiques ho ploren, la memòria ho il·lumina i la nostra consciència ho dignifica.

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“Este mundo bueno fue si bien usáramos de él como debemos.”

Jorge Manrique (1440-1479)

Nuestro pasado no es sólo nuestro. El espacio geográfico que nuestra cultura ha ocupado a lo largo de los siglos ha incluido en su interior gentes diversas con otras formas culturales y religiosas como, en los tiempos de la antigua Hesperia, la musulmana y la judía. Pero durante la Edad Media –que fue como la actual, una época de odios religiosos e incomprensión– el paraíso de la Hesperia de las “Tres Culturas” se degradó, y a pesar de la intolerancia y las crueldades, árabes y judíos habitaban entre nosotros, vivían como nosotros, eran nosotros. A finales del siglo XV, después de la conquista de Granada, fueron expulsados, o convertidos al cristianismo por decreto y su marcha significó el fin de una época, la pérdida de un posible paraíso: los textos lo denuncian, las músicas lo lloran, la memoria lo ilumina y nuestra conciencia lo dignifica.

Paralelamente a estas convulsiones, una figura excepcional emerge: Cristóbal Colón, el almirante que en 1492 descubre el Nuevo Mundo. Un nuevo paraíso va a ser transformado: la llegada de los colonizadores comportará, por un lado la destrucción y la pérdida de muchas culturas indígenas, y por otro, la cristalización de un mestizaje social y cultural muy fructífero tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo.

Las músicas de la época, junto con los diferentes textos que jalonan la biografía de Cristóbal Colón, y especialmente los que fueron anotados por él mismo en sus cuadernos como la premonitoria citación del Coro de la Tragedia Medea de Séneca, (que anuncia la existencia de un mundo desconocido más allá de la isla Thule que será descubierto por un audaz marinero), son testimonios directos y reveladores de todas estas profundas transformaciones. De la combinación entre estas fuentes históricas y musicales, nace un espectáculo renovador, en el cual la belleza y la emoción de la música establece un expresivo diálogo con los textos recitados; unos descriptivos, otros poéticos, algunos verdaderamente crueles y otros más dramáticos, pero todos profundamente representativos del acontecer de una época de cambios, de un pasado lejano pero que no deberíamos olvidar. La música nos permite acercarnos con intensa emoción a las crónicas de este siglo excepcional, que muestran la extrema ambivalencia de una época a la vez convulsa y muy creativa, y que a pesar de sus numerosas sombras, se destacó por un brillante florecimiento de todas las artes. Escuchemos cómo las maravillosas músicas de los villancicos y romances de la época se alternan con el dolido y sincero sentimiento de las crónicas contemporáneas de Andrés Bernáldez, los lamentos sefardíes, las descripciones de Ibn Battuta, el diario de a bordo del almirante, los contundentes edictos reales, así como con el magistral verbo poético tanto de Juan del Enzina como del granadino Ibn Zamrak, sin olvidar el maravilloso poema en lengua náhuatl sobre la fugacidad universal.

Con esta propuesta deseamos, a parte de recuperar un importante patrimonio musical interpretado vocal e instrumentalmente con criterios históricos y con instrumentos de época, presentar también nuestro homenaje a las otras principales culturas de la época. Así nuestras músicas cortesanas conservadas en valiosos manuscritos, se complementan con las músicas de tradición oral procedentes de las culturas árabe y judía, y de las de un Nuevo Mundo hoy desconocido, evocadas simbólicamente por el sugestivo sonido de las diferentes flautas originales de las antiguas culturas amerindias. Recordar los momentos más significativos de este siglo no es solamente sumarse a la conmemoración del Vº Centenario del fallecimiento de Cristóbal Colón (1506-2006). De una forma simbólica, pero profundamente sincera, queremos dar a este proyecto el sentido de un necesario gesto de desagravio, hacia tantos hombres y mujeres, que por pertenecer a unas culturas y creencias tan diferentes a las nuestras no fuimos capaces de entender, ni de respetar. Los Paraísos Perdidos trenza la música y la literatura de la época y nos ofrece un friso breve pero intenso de esos días cruciales de metamorfosis religiosa y cultural donde un Viejo Mundo desaparecía y un Nuevo Mundo emergía. El testimonio de los textos, seleccionados por Manuel Forcano, recitados por él mismo en las lenguas árabe, hebrea, aramea, latín y náhuatl, y los recitados por Francisco Rojas y Núria Espert en castellano, así como las músicas cantadas también en latín, hebreo, árabe, quechua, ladino, castellano, catalán e italiano, por Montserrat Figueras, Begoña Olavide, Lluis Vilamajó y los solistas de La Capella Reial de Catalunya son la mejor prueba de la riqueza cultural de una época que las vio desaparecer de nuestros horizontes y que actualmente recuerdan lo importante y necesario que es el diálogo y la comprensión entre las diferentes religiones y culturas para ser capaces de preservar y restaurar, en este conflictivo siglo XXI, un bagaje cultural de tal envergadura y significación.

Los Paraísos Perdidos propone un merecido reconocimiento a la literatura, a la historia y a la música de la antigua Hesperia y del Nuevo Mundo. Plenamente conscientes que más de quinientos años nos separan de estas épocas remotas, creemos por ello que, de la misma forma que la calidad poética y la fuerza expresiva de la evocación recitada, puede hacer que sus acontecimientos más dramáticos vuelvan a estremecernos, la belleza y la vitalidad de sus músicas puedan también emocionarnos intensamente. Recordamos también, que si bien su dimensión artística es siempre intemporal, todas éstas músicas, sus instrumentos, sus formas, sus sonidos, en definitiva su estilo, llevan inevitablemente en sí mismas la marca de su tiempo. Por ello optamos por la justa adecuación histórica vocal e instrumental, complementada con la correspondiente capacidad de imaginación creativa que tan bien caracterizan los solistas vocales e instrumentales de las formaciones musicales de Hespèrion XXI y de La Capella Reial de Catalunya, así como la presencia de los solistas especializados en las tradiciones orientales, y en los instrumentos antiguos (flautas amerindias) del Nuevo Mundo.

El poeta Jorge Manrique escribió: “¿Qué se hizo aquel trovar, las músicas acordadas qué tañían?” Con este libro-disco, los escritores, musicólogos, recitantes, cantantes e instrumentistas que colaboran en este proyecto, proponen dar no sólo una respuesta a la pregunta del poeta, sino una hipótesis de reflexión: las músicas vivas de tiempos lejanos, acordadas a la memoria de nuestra historia, pueden transformarse en el alma de una renovada visión crítica y humanística de nuestros orígenes y quizás también ayudarnos a liberarnos un poco más de una cierta amnesia cultural, especialmente grave en lo referente a nuestra música. Sólo así, recuperando y revitalizando el antiguo patrimonio musical, así como aproximándonos desde otra perspectiva a la historia y al pasado, podremos imaginar y construir mejor la memoria del futuro.

JORDI SAVALL
Bellaterra, Verano del 2006

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