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GRANDES EAUX MUSICALES
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Reference: AV9842

  • Jordi Savall
  • Le Concert des Nations

Cada año, en el marco mágico de los jardines del Castillo de Versailles (uno de los lugares más visitados de Francia y de Europa) se celebra un maravilloso espectáculo de juegos acuáticos. Imaginados ya en el reinado de Luis XIV, este espectáculo grandioso, acompañado de música, fue el reflejo del poder y de la gloria del Rey.

Es Jordi Savall quien ha recibido este año carta blanca para concebir un programa musical. Entre los tesoros del catálogo Alia Vox, Savall ha hecho una selección de sus más bellas músicas. Un álbum irremplazable, una selección interpretada por los músicos más grandes de este repertorio, los mismos que han popularizado estas músicas y han contribuido al éxito del que disfrutamos hoy en día.

Descripción

Regias!. Las Grandes Aguas de los jardines de Versalles bien merecen ese adjetivo. Por millares, los chorros que imaginaron Le Nôtre y Francine dan vida al espacio mineral y vegetal de la propiedad de Luis XIV, revelando todas las perspectivas, animándola de un hálito espejeante, de un flujo vital donde cada gota de esa sangre de cristal es también una nota de música. Fuentes, estanques, cascadas, juegos de agua… otros tantos decorados móviles y incluso personajes animados, siempre renovados, convertidos en ondulación por una gigantesca maquinaria subterránea y secreta. Cisternas vastas como catedrales, kilómetros de canalizaciones, marcadas en todas partes por la flor de lis real, en relieve, en el plomo centenario.
Irresistiblemente, la melodía del agua llama al canto de los instrumentos y las voces. Bebiendo de las fuentes del genio musical francés de los siglos XVII y XVIII, el Centro de Música Barroca de Versalles pone en música todos los años el espectáculo de las Grandes Aguas del castillo de Versalles y utiliza ese escenario excepcional para hacer descubrir a un amplio público las más hermosas páginas del arte versallesco. Ese zambullirse en la historia artística de la corte de Francia quiere ser también el reflejo de la actualidad del Versalles actual. En efecto, las partituras escogidas se extraen de los mejores conciertos programados por el Centro con ocasión de su temporada de otoño en el castillo.
El Centro de Música Barroca, un organismo asociado al establecimiento público del museo y del patrimonio nacional de Versalles, tiene desde hace dieciocho años una misión de redescubrimiento y conservación del acervo musical francés. Desde esta perspectiva, siempre se ha preocupado por vincularse con los mejores intérpretes franceses y extranjeros del renacer barroco. En este año 2005, ha elegido dar carta blanca a Jordi Savall, uno de los pioneros de la revolución musical barroca lanzada en Francia en la década de 1970 y que, desde entonces, no ha dejado de crecer y de embellecerse. Jordi Savall es uno de los músicos colaboradores más fieles del Centro: lo ha hecho en casi todas las temporadas, desde las primeras jornadas Marc-Antoine Charpentier de octubre de 1988 hasta las segundas en el otoño del 2004.
Con ocasión de la película Tous les matins du monde de Alain Corneau (uno de los mayores éxitos cinematográficos de la década de 1990), este talentoso violista ha dado a conocer las más hermosas melodías para su instrumento compuesta por Marin Marais y su maestro el señor de Sainte-Colombe. Músico de la intimidad, Jordi Savall es igualmente un director de primer orden que se ha dedicado, junto con su conjunto El Concierto de las Naciones, a dar a conocer y a apreciar el repertorio de las grandes instituciones musicales de la corte de Francia (la Cámara del Rey, la Capilla Real, la Gran Caballeriza) y sobre todo las melodías compuestas para los Vingt-Quatre Violons du Roy, orquesta de élite creada en el reinado de Luis XIII y que conoció su plenitud en tiempos de su hijo Luis XIV, con un director admirado en Europa entera: Jean-Baptiste Lully, superintendente de la Música Real.
Para devolver al parque toda su dimensión sonora, Jordi Savall ha seleccionado algunos extractos de sus propias grabaciones, las más capaces de evocar la riqueza y el esplendor de las melodías interpretadas en la Corte bajo los reinados de Luis XIII y Luis XIV.
Es bien conocida la pasión de Luis XIV por la música y la importancia que siempre le concedió, sobre todo en Versalles, desde las famosas fiestas de los Plaisirs de l’Ile enchantée en 1664. Jordi Savall ha seleccionado extractos de divertimentos, comedias-ballets y tragedias líricas compuestas por Lully para el Rey Sol, sobre todo la ópera Alceste estrenada en 1674 en el patio de Mármol. En contrapunto a esas músicas grandiosas, ha querido que se escucharan algunos tesoros del repertorio francés de música de cámara compuestos por Marin Marais y su maestro Sainte-Colombe, así como los famosos Concerts royaux que François Couperin interpretó ante Luis XIV las tardes de domingo de su último año de vida.
Se habla poco de la rica herencia dejada por Luis XIII a su hijo. A ese rey discreto se le debe la construcción del primer castillo de Versalles, que Luis XIV lo convirtió en el núcleo de un inmenso palacio. Fue también, sin lugar a dudas, Luis XIII quien transmitió a su hijo la pasión por la música: él mismo cantaba –con una hermosa voz de bajo cantante– y era laudista, así como compositor. Se le atribuyen varios aires, diferentes obras de música sacra e incluso un ballet de corte.
Y es este último género, emblemático de los inicios del período barroco en Francia, el que Jordi Savall ha querido presentar para evocar la orquesta de la corte de Luis XIII y las melodías interpretadas en los grandes acontecimientos de su reinado. Éstas, copiadas por Philidor l’Aisné a finales del siglo XVII, constituyen otro testimonio del afán de Luis XIV por preservar el recuerdo de su padre.
Al conservar la memoria de las Grandes Aguas Musicales de Versalles del 2005, este disco es también un merecido homenaje que se rinde al talento de Jordi Savall y sus músicos y confirma el papel esencial que este maravilloso intérprete ha desempeñado –y sigue desempeñando– en la revalorización del patrimonio musical del castillo.

VINCENT BERTHIER DE LIONCOURT
Traducción: Juan Gabriel López Guix