NEW VAT REGULATION · DESCUENTOS ·

NEW VAT REGULATION · DESCUENTOS ·
  • LA LIRA D’ESPERIA
  • LA LIRA D’ESPERIA
  • LA LIRA D’ESPERIA
  • LA LIRA D’ESPERIA
Shop > SACD
LA LIRA D’ESPERIA
12,40
+ coste de envio
Lista de canciones (extractos)
Info

La vihuela de arco faze dulçes vayladas,
adormiendo á las vezes, muy alta á las vegadas,
vozes dulçes, sabrosas, claras é bien puntadas,
a las gentes alegra, todas tyene pagadas

Arcipreste de Hita, ca. 1330

Descripción
ALIA VOX AVSA9942
Heritage
CD : 54’54
LA LIRA D’ESPERIA
La Vièle Médiévale
The Medieval Fiddle

CD

I

  • 1.ROTUNDELLUS* – Trad. Galicia – CSM 105
  • 2.LAMENTO* – Trad. Adrianopoli, Séfarade
  • 3.DANZA DE LAS ESPADAS* – Trad. d’Algérie, El Kantara
  • 4.ISTAMPITTA : IN PRO – Italie : Trecento mss.
  • 5.SALTARELLO Italie : Trecento mss.

II

  • 6. RITUAL* – Trad. Algérie, Zendani
  • 7. EL REY DE FRANCIA* – Trad. Smyrne (Izmir), Séfarade
  • 8. DANZA RITUAL* – Trad. Galicia – CSM 353
  • 9. ISTAMPITTA : LA MANFREDINA – Italie : Trecento mss.
  • 10. TROTTO – Italie : Trecento mss.

III

  • 11. ALBA* – Trad. Castelló de la Plana
  • 12. PAXARICO TU TE LLAMAS* – Trad. Sarajevo, Séfarade
  • 13. DANZA DEL VIENTO * – Trad. Algérie, Berbère
  • 14. ISTAMPITTA : LAMENTO DI TRISTANO – Italie : Trecento mss.
  • 15. SALTARELLO – Italie : Trecento mss.

IV

  • 16. DUCTIA* – Trad. Galicia – CSM 248

*Récréations & réalisations musicales de Jordi Savall

 

 JORDI SAVALL
PEDRO ESTEVAN

Enregistrement réalisé à la Collégiale du Chateau de Cardona (Catalogne) en 1994
par Nicolas Bartholomée. Montage numérique : Anne Fontigny et Manuel Mohino (Musica Numéris)
Mastering SACD : Manuel Mohino (Ars Altis).

 

La lira de Hesperia
1100 – 1400

La lira es uno de los primeros instrumentos musicales descritos en la mitología helénica y, junto a la cítara,[1] uno de los más citados por Virgilio (70-19 a. de C.). Según la tradición griega, su inventor fue Apolo, mientras que la invención de la cítara se atribuye a Orfeo.

Hay, desde la noche de los tiempos, referencias constantes a los poderes y los efectos extraordinarios de la música y de los instrumentos sobre personas, animales e incluso árboles y plantas. Esos fueron los atributos más característicos de Orfeo, quien gracias a sus talentos y su magia como músico se convirtió en una de las figura más oscuras y llenas de simbolismo de la mitología helénica. De orígenes antiquísimos, su mito se desarrolló hasta convertirse en una verdadera teología alrededor de la cual existía una abundante literatura en gran parte de carácter esotérico. Orfeo es el músico por excelencia, de él se decía que sabía tocar unas melodías tan cautivadoras que las bestias salvajes lo seguían, los árboles y las plantas se inclinaban ante él y los hombres más feroces se calmaban totalmente.

Hesperia (Esperia, en italiano) era el nombre dado por la Antigüedad a las dos penínsulas más occidentales de Europa: la itálica y la ibérica. Es también en esas latitudes del extremo Occidente donde –según Diodoro– parecen situarse las Hespérides o Atlántidas, los famosos jardines donde se guardaban las manzanas de oro con poderes mágicos (¿naranjas o limones?).

Y es justamente en la Hesperia ibérica donde encontramos las primeras huellas de instrumentos de arco. Desconocida en la Antigüedad y al principio de la Edad Media, la técnica del arco parece, según una hipótesis muy probable, haberse desarrollado poco a poco en Europa a partir de los países araboislámicos. Recordemos el alto nivel de la cultura árabe y bizantina del siglo X, así como la importancia de los intercambios culturales ligados a menudo a los propios conflictos entre Oriente y Occidente. No debe extrañarnos, pues, que las primeras representaciones de un instrumento con arco aparezcan en Europa ya en el siglo X en los manuscritos mozárabes del Beato de Liébana (920-930) y en diferentes manuscritos catalanes como la Biblia de Ripoll, hecha en el monasterio de Santa María de esa localidad.

Aparece así la vihuela de arco, como uno de los instrumentos favoritos de los trovadores[2] y juglares,[3] pero también de los nobles que, tras las cualidades guerreras, valoran especialmente su habilidad al tocar la vihuela. Es lo que cabe deducir de numerosos textos de la época o de imágenes tan evidentes come los «sellos» de Bertrán II, conde de Forcalquier (Provenza), que en 1168 se representa a un lado a caballo con las armas y al otro tocando la vihuela. Por eso se habla de noble joglere en oposición a los juglares profesionales, ya que en las clases nobles esa actividad no está vinculada al provecho sino al mero placer: es algo que forma ya parte de los exercitia liberalia. La vihuela es, pues, por excelencia y junto con el arpa, el instrumento indispensable en la vida cortesana y señorial.

A pesar de todas estas importantes informaciones iconográficas y literarias, hemos de constatar la casi absoluta inexistencia de instrumentos de arco originales anteriores al siglo XIII. El primer instrumento de arco con 5 cuerdas (c.1255-1275) se encontró en Polonia durante unas excavaciones realizadas en 1941. Para la correcta comprensión de las características y funcionamiento de esos instrumentos, resulta útil conocer un máximo de informaciones:

I – Iconográficas procedentes de las distintas representaciones de instrumentos durante todo el período medieval, en capiteles y claustros, en frescos, pinturas, iluminaciones, vidrieras, etcétera.

II – Históricas y literarias gracias a las numerosas referencias a instrumentos musicales, técnica, construcción, etcétera. y a su función, que desde el siglo X aparecen en las crónicas y otros textos literarios, filosóficos o musicales.

III – Musicales mediante las obras originales existentes o posibles obras que se pueden reconstruir a partir de los manuscritos de música vocal de la época.

IV – Tradicionales a partir de las numerosas investigaciones sobre el patrimonio musical popular de transmisión no escrita y conservado en un estado de pureza histórica y formal.

En la tarea de recreación de ese repertorio medieval, se nos plantearon distintos problemas básicos. ¿Qué instrumentos? ¿Qué sonido? ¿Qué música?

En cuanto a los instrumentos hemos utilizado cuatro tipos distintos, todos con cuerda de tripa:

  1. Una forma atípica de rebab antiguo, procedente de Oriente (Afganistán) y probablemente del siglo XIV. En la península se lo conocía como rabé morisco. Al-Farabí (c. 870-950) lo considera el instrumento más próximo a la voz humana.
  2. Una vihuela o rebec soprano de 5 cuerdas de autor italiano desconocido (probablemente de finales del siglo XV).
  3. Una viola/vihuela tenor de 5 cuerdas, copia de un instrumento anónimo del siglo XIV (Guy Derat, París 1980)
  4. Y una lira o viola (soprano) de 6 cuerdas de autor italiano desconocido (probablemente de principios del siglo XVI).

Si tenemos en cuenta las informaciones iconográficas, la forma de los instrumentos, el tipo de arco y cuerdas utilizadas, es evidente que el concepto de ideal sonoro de aquel tiempo debía de diferir mucho del actual. Sólo las sonoridades y técnicas de algunos instrumentos populares actuales tal como se tocan en Grecia (Creta), Macedonia, Marruecos, India, etcétera, nos pueden acercar a lo que eran las músicas de danza o las músicas populares: un sonido arcaico y a veces primitivo, pero lleno de vida y expresividad; y, para las músicas líricas, poéticas o cortesanas, un sonido más modulado y refinado como nos habla el Arcipreste de Hita en su Libro de buen amor (c. 1330):

La vihuela de arco faze dulçes vayladas,
adormiendo á las vezes, muy alta á las vegadas,
vozes dulçes, sabrosas, claras é bien puntadas,
a las gentes alegra, todas tyene pagadas.[4]

En cuanto a la música, hemos escogido una selección de obras de orígenes bien variados:

  • Obras escritas del Trecento italiano y de las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.
  • Obras no escritas seleccionadas a partir de músicas populares de tradición muy antigua, recogidas y estudiadas por distintos investigadores a finales del siglo XIX y principios del XX.

Todas esas músicas tienen una profunda relación con el mundo tan característico de la cultura de la Hesperia antigua, donde convivieron durante tantos siglos las tres culturas fundamentales del mundo mediterráneo: la judía, la islámica y la cristiana. Desde esa óptica, el programa comporta tres grandes secciones y una conclusión. Cada sección tiene un grupo de tres obras procedente de esas tres culturas y un grupo de dos obras de música cortesana procedentes del manuscrito add. 29987 del Museo Británico con música italiana del Trecento.

Como señala Johannes de Grocheo[5] en su Ars Musicae, las distintas formas musicales de aquella época tienen funciones distintas según su contenido y carácter: encontramos cantus gestualis, cantus coronatus, cantus versualis, cantilena rotunda; y la música instrumental recurre a los rotundellus, ductia y stantipes[6].

También según Grocheo, la vihuela es, de todos los distintos instrumentos de cuerda, el que más deleita, hasta el punto de que la vielle in se virtualiter alia continet instrumenta (es capaz de sustituir a muchos instrumentos diferentes). Claro que –añade– en fiestas, torneos y lanzas, los tambores y trompetas también enardecen a los hombres, in viella tamen omnes forma musicales subtilius discernuntur. (Un buen vihuelista debería poder tocar cualquier canción y cantilena, y en general cualquier forma de música).

A pesar de estar basado en un máximo de informaciones históricas y musicológicas, este programa no tiene como objetivo ni una hipotética reconstrucción histórica de un concierto de aquel tiempo, ni el desarrollo de una investigación musicológica sobre unos hechos que no podremos saber nunca con absoluta certeza.

Esta propuesta es una tentativa de recreación –inspirada en los estilos correspondientes a cada una de estas culturas– de cierto arte del sonido del arco a través del tiempo y sobre todo una forma de homenaje a todos aquellos juglares y músicos-poetas profundamente convencidos de que con la música «era posible incitar el alma a la audacia y la fuerza, la generosidad y bondad, rasgos todos ellos que ennoblecen la buena organización de los pueblos».

Ut eorum animos ad audaciam et fortitudinem magnanimitatem et liberalitatem commoveat, quae omnia faciunt ad bonum regimentum.

 

JORDI SAVALL
Bellaterra, otoño de 1995

 


[1] La lyra griega, con una caja de resonancia hecha originalmente con un caparazón de tortuga, era el instrumento de la educación musical y de los aficionados. La kithara, con una caja de madera, era el instrumento de los profesionales; con ella se participaba en concursos y festivales.

[2] Los trovadores eran músicos y poetas líricos que, entre los siglos XI y XIII, vivieron en el sur de Francia, el este de España y el norte de Italia. Cantaban en occitano, y su poesía se basaba esencialmente en temas caballerescos y galantes; en ocasiones, se incluían en esa categoría a ministriles itinerantes y juglares.

[3] En la Edad Media, los juglares eran ministriles itinerantes que ofrecían todo tipo de entretenimientos: cantaban, tocaban un instrumento, componían baladas, contaban historias, practicaban la prestidigitación, hacían malabarismo, etcétera.

[4] Trad. cast. mod.: La vihuela de arco, con sus dulces bailadas, soñadoras a veces, otras, alborozadas, notas dulces, sabrosas, claras, bien moduladas: alégranse las gentes y están regocijadas.

[5] Johannes de Grocheo: teórico de la música francés, publicó su obra hacia 1300.

[6] Grocheo dividió la musica vulgaris (en lengua vernácula) en dos categorías: el cantus y la cantilena, divididas a su vez en tres subcategorías. Las tres formas del cantus eran el cantus gestualis, el cantus coronatus y el cantus versiculatus (o cantus versualis). Es evidente que el término cantus gestualis remitía a la «canción de gesta», pero la diferencia entre las otras dos formas dista de estar clara. El término cantilena se aplicaba a las formas de estribillo profano que Grocheo identificaba con la música del norte de Francia, y de ahí las tres subdivisiones: rotundellus (rondó) y (sin texto) stantipes (estampida) y ductia. La ductia era una composición instrumental sin texto y con cadencia regular; ejemplos de ella son las piezas que llevan el título «danza» en el Manuscrito del Rey. (Para todos los demás temas, véanse las entradas de H. Vanderwerf y E. H. Sanders en el Grove Dictionary of Music and Musicians.)