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  • WOLFGANG AMADEUS MOZART Serenate Notturne
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WOLFGANG AMADEUS MOZART Serenate Notturne
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Referencia: AVSA9846

  • Le Concert des Nations
  • Jordi Savall

La carrera de Mozart se divide de modo bastante claro en dos partes: antes y después de enero de 1779, fecha de su regreso a Salzburgo tras su viaje a Mannheim y París. Tenía entonces veintitrés años. Dos años más tarde se instaló en Viena, donde pasó la mayor parte de su último decenio. Salvo alguna excepción, sus mayores obras se sitúan en la segunda parte de su vida. Hasta 1781, realizó numerosos viajes, aunque su ciudad natal de Salzburgo no dejó de ser su hogar. De las cuatro obras del programa de este disco, las dos más antiguas fueron compuestas en Salzburgo y las otras dos en Viena, una decena de años más tarde. Tres se sitúan bajo el signo de la noche, que debemos entender no en el sentido romántico, sino el concedido por cierto siglo XVIII, que aplicaba el término Notturno a páginas del género divertimento o más bien serenata interpretadas en principio, aunque no necesariamente, por la noche o el anochecer. Tanto las dos obras de Salzburgo como las de Viena forman una pareja, si bien es cierto que muy diferente.

Descripción

La carrera de Mozart se divide de modo bastante claro en dos partes: antes y después de enero de 1779, fecha de su regreso a Salzburgo tras su viaje a Mannheim y París. Tenía entonces veintitrés años. Dos años más tarde se instaló en Viena, donde pasó la mayor parte de su último decenio. Salvo alguna excepción, sus mayores obras se sitúan en la segunda parte de su vida. Hasta 1781, realizó numerosos viajes, aunque su ciudad natal de Salzburgo no dejó de ser su hogar. De las cuatro obras del programa de este disco, las dos más antiguas fueron compuestas en Salzburgo y las otras dos en Viena, una decena de años más tarde. Tres se sitúan bajo el signo de la noche, que debemos entender no en el sentido romántico, sino el concedido por cierto siglo XVIII, que aplicaba el término Notturno a páginas del género divertimento o más bien serenata interpretadas en principio, aunque no necesariamente, por la noche o el anochecer. Tanto las dos obras de Salzburgo como las de Viena forman una pareja, si bien es cierto que muy diferente.
Mozart vivió en Salzburgo bajo el gobierno de dos príncipes-arzobispos: Sigismund Christoph von Schrattenbach (1698-1771), príncipe-arzobispo a partir de 1753, y Hieronymus Franz Joseph von Colloredo (1732-1812), elegido el 14 de marzo de 1772 –¡a la cuadragésimo novena votación!– por un colegio de canónigos de la catedral. Candidato de la corte de Viena, Colloredo fue recibido con bastante frialdad. Uno de sus primeros gestos fue conceder a Mozart, por sus servicios en tanto que Konzertmeister (violonista), un salario anual de ciento cincuenta florines. Se trató del primer salario percibido por el joven compositor, que entonces tenía dieciséis años. Colloredo se alejó enseguida radicalmente de la política de sus predecesores. Partidario de las Luces, enemigo de la pompa y los esplendores barrocos, tenía bustos de Voltaire y Rousseau en su gabinete de trabajo. La vida cultural en Salzburgo se benefició mucho de esa nueva orientación, aunque la música se vio perjudicada en la medida en que la reducción drástica de los gastos y unas severas medidas fiscales –Schrattenbach había dejado arcas prácticamente vacías– hicieron que menguaran bastante los recursos obtenidos tradicionalmente por los músicos con su arte. De todos modos, si bien esos cambios afectaron a la tradición, también hicieron nacer en Salzburgo otros tipos de actividades musicales. A mediados de la década de 1770, la mayoría de las obras instrumentales de Mozart no se escribieron para la corte, sino para otros mecenas que no eran Colloredo o para conciertos privados, en lo cual Wolfgang fue alentado sin duda por su padre, Leopold. Y así pasaron a la posteridad las familias Lodron, von Lützow o también Haffner. Además de sus aspectos amables y galantes, esas obras –pagadas en su mayor parte– ponen de manifiesto que, en Salzburgo, Mozart se vio comprendido y alentado. Le permitieron hacer gala de sus habilidades de virtuoso y desarrollarse como compositor.
Fechada en enero de 1776 y probablemente destinada a las fiestas del carnaval, la Serenata en re mayor KV 239, llamada Serenata Notturna, es única por dos motivos: por el número de movimientos, reducido a tres, y por su instrumentación, limitada a dos pequeñas orquestas, una con dos violines solistas, viola y contrabajo, y la otra con dos violines, viola, violonchelo (cuarteto de cuerda) y timbales. La denominación de Serenata Notturna procede de Leopold Mozart, que la escribió en el autógrafo. El mes de enero excluía una ejecución al aire libre. Sin duda, los dos grupos instrumentales fueron situados en los extremos de una sala o en dos salas adyacentes. El segundo grupo se limita básicamente a comentar y reforzar el material del primero, con un papel especial reservado a los timbales: liberados de función habitual (servir de bajo a un par de trompetas), pudieron liberarse. La obra se abre con una Marcia (Maestoso) de ritmos muy sutiles y de una factura tal que, en lugar aparecer como una simple introducción, cumple perfectamente el papel de primer movimiento. Su carácter solemne reaparece en el Menuetto, que tiene en su centro un trío confiado a los solistas. Marcado Rondeau Allegretto, el finale se inicia con una canción que parece una danza campesina a la que se oponen sucesivamente un recitativo Adagio para solistas, una marcha más rápida y unos pizzicatos, con una conclusión que provoca una explosión de ritmos marciales.
El Notturno en re mayor KV 286 (269a) nació un año más tarde, en diciembre de 1776 o enero de 1777, seguramente en previsión también del carnaval (o del Año Nuevo), de 1777 en esa ocasión. La denominación proviene del propio Mozart. Consta de cuatro secciones orquestales, cada una de ellas para dos trompas, dos violines, viola y contrabajo. La primera sección carece de denominación específica, pero Mozart llamó a las otras tres “Eco 1mo”, “Eco 2do” y “Eco 3tio”, lo que define perfectamente sus respectivas funciones y confirma el alejamiento en el espacio. Salvo en el trío central del Menuetto final, la primera orquesta enuncia y las otras tres repiten en ecos más o menos breves o fragmentarios. Estamos lejos de la complejidad rítmica resultante en Don Giovanni (1787) de la superposición de tres orquestas diferentes. Sólo hay tres movimientos, el último un Menuetto, aunque eso no implica ausencia de conclusión. El Andante inicial, de forma sonata con repetición y dotado de melodía cantabile, muestra hasta qué punto asimiló Mozart a Michael Haydn (1737-1806), su colega en Salzburgo. El Allegretto grazioso comienza como un rondó, pero nos encontramos con otra forma sonata. De longitud excepcional, el Menuetto está más cerca de los concebidos por Mozart para los bailes que los de las sinfonías. Su trío, que se añadió con posterioridad y sin efectos de eco, está interpretado en esta grabación alternativamente por las cuerdas de diferentes grupos.

La Broma musical en fa mayor KV 522 para dos violines, viola, contrabajo y dos trompas, formación típicamente salzburguesa, se compuso en Viena y lleva en el catálogo de Mozart la fecha del 14 de junio de 1787, es decir, poco más de dos semanas tras la muerte de su padre el 28 de mayo. Numerosos biógrafos se han sorprendido y han visto en esta obra, sátira de los malos intérpretes y los malos compositores, una reacción extravagante, incluso escandalosa, a la desaparición de Leopold. Ahora bien, como ha establecido el musicólogo Alan Tyson, la datación es errónea. Mozart emprendió la composición de Ein musikalischer Spaß a finales de 1786, mucho antes de la enfermedad de Leopold, y no se consagró seriamente a su cuarto movimiento hasta finales de agosto de 1787, mucho después de su muerte. No sabemos por qué Mozart emprendió esa obra, la dejó de lado y luego la retomó. En el Allegro inicial, las melodías y las armonías son de muy simples, las ideas se reiteran sin la menor inventiva y abundan las faltas de escritura. El Menuetto, tras un inicio vacilante, se vuelve completamente caótico, con las trompas desbocadas y un trío central que ejecuta gamas muy banales. En el Adagio, las trompas tienen el acierto de callarse, lo cual no impide que las cuerdas se lancen en falsas direcciones. En el Presto final, Mozart no sólo parodió el movimiento correspondiente de su propio Concierto para piano n° 19 en fa mayor KV 459 del 11 de diciembre de 1784, sino también un ejercicio de fuga en do mayor al que se había entregado en agosto de 1876 su alumno Thomas Awood (1765-1838). ¿Es necesario precisar que la Broma musical sólo podía salir de la pluma de un compositor de enorme genio?
De la génesis de la célebre serenata para dos violines, alto violonchelo y contrabajo en sol mayor KV 525, llamada “Pequeña música nocturna”, también lo desconocemos todos. Fechada el 10 de agosto de 1787, es contemporánea exacta de la conclusión de la Broma musical. La inscripción Eine kleine Nachtmusik realizada por Mozart en su catálogo significa propiamente “Breve nocturno” o “Breve melodía para interpretar por la noche”. Dicha inscripción no debe considerarse como un título, lo que sin embargo no ha dejado de ocurrir. La obra nos ha llegado en cuatro movimientos, pero en su origen tenía cinco, con un primer minueto en segunda posición. Ese movimiento que falta, sacado del autógrafo, no ha logrado recuperarse ni al menos identificarse nunca. No sabemos si fue el propio Mozart u otra persona quien lo hizo desaparecer para convertirlo en una especie de sinfonía miniatura. En la actualidad, nos cuesta imaginar esa obra de un modo que no sea en cuatro movimientos, ya sea con un único instrumento por parte o bien, como en esta grabación, orquesta de cuerda. El Allegro inicial se abre con una suerte de fanfarria destinada a llamar la atención. A una seductora Romanze (Andante) en varios episodios suceden un Menuetto (Allegretto) de paso aristocrático y luego un Rondo (Allegro) que desborda carácter y vitalidad. Alan Tyson estima que haber habido una “Tumba musical de Leopold”, bien pudo ser, en la imaginación de Mozart, esta obra tan perfecta como misteriosa.

MARC VIGNAL